JOAQUÍN GARCÍA ROCA

Reflexiones sobre la pandemia

La cooperación que viene

Conferencia pronunciada en las Jornadas 2020 (Online), de la Asociación Amanecer Solidario (16 de oct. )

En la cooperación como en la vida necesitamos faros y candiles. El faro ilumina el horizonte y proyecta la luz a lo lejos, es la salvación para los náufragos en alta mar; el candil ilumina los pequeños pasos y se desplaza con el caminante.  La humanidad se ha quedado sin grandes faros con respecto al desarrollo de los pueblos. “Un proyecto con grandes objetivos para el desarrollo de toda la humanidad, -como fue la Declaración del Milenio o la más reciente 2030, hoy suena a delirio. Aumentan las distancias entre nosotros, y la marcha dura y lenta hacia un mundo unido y más justo sufre un nuevo y drástico retroceso” (Fratelli tutti n. 16). La pandemia sanitaria global ha acentuado la condición terminal, o como diría el poeta Rilke, que vivimos en situación de despedida.

Leer la conferencia…

Caminante con mochila

[Publicado en Periódico Levante el 16/06/2020]

Es suficiente acercarse a ciertas historias para entender lo que es un cuerpo herido, una vida dañada y un futuro hipotecado. Un zarpazo caprichoso del azar llevó a Valentín, a sus cincuenta años, a pernoctar en el pórtico de Bancaixa, y esperar al amanecer en la puerta de Mercavalencia; un fracaso escolar continuado llevó a Pedro a peregrinar a sus 21 años en búsqueda de empleo; un golpe militar expulsó a Samir y Berta de su país y, afincados en Valencia, viven su doble ausencia; la situación pandémica cerró los hogares donde Elena, a sus treinta y cinco años, cuidaba a ancianos y hoy, confinada en su habitación con su pequeña hija, sobrevive con la ayuda de Caritas. Así, se ha ido construyendo el paisaje social de quienes aspiran a algo mínimo que resulta básico. No persiguen una plaza en el supuesto paraíso del bienestar ni desean la ruina de los que se consideran sus propietarios; simplemente aspiran a un ingreso vital mínimo.

Las personas e instituciones que se atribuyen el poder de determinar qué vidas son valiosas y cuáles ni siquiera deben ser lloradas, multiplican las sospechas y las reservas. Dicen de Ustedes que, si se les garantiza un ingreso básico vital, se creará una fábrica de holgazanes; les recuerdo, que «no toda caída tiene lugar hacia abajo» (Paul Nizan) sino que puede ser una lanzadera hacia adelante; dicen que si Ustedes disponen de libertad para decidir su propio destino, se creerán en el paraíso comunista sin estímulos para competir; ¡pobre paraíso si se conforma con tan poco!; dicen que si a Ustedes, por fin, les va bien, será la ruina de los que siempre les ha ido bien, ¡siempre la nefasta mentalidad de suma cero!

Sin duda, toda medida social puede producir efectos no deseados, pero nadie renuncia a la quimioterapia porque le cae el pelo, sino que se ocupa de la consecuencia indeseada por otros medios. La posible patología del ingreso mínimo no se combate renunciando a él, sino activando el apoyo cultural, la accesibilidad laboral, o el acompañamiento personal, la inteligencia cooperativa. Y ésta es la prueba de acreditación a la que se enfrentan hoy las Comunidades Autónomas, como la valenciana, que implantaron con acierto la renta de inclusión: necesitan complementarse con recursos técnicos, con la movilización social, con la economía solidaria, con la implicación comunitaria o con el trabajo cívico. De lo contrario, el ingreso mínimo se convierte en un simple subsidio de emergencia y la lucha contra la pobreza en un mero paliativo de una situación injusta.

La conquista de un derecho es siempre una batalla ganada contra las resistencias de los poderosos y los obstáculos de los interesados. Pero los derechos acaban llegando porque, como subraya Amartya Sen, son los protectores de capacidades; y si el derecho de expresión protegía la capacidad de hablar, o el derecho de asociación hacía lo propio con la capacidad de vivir juntos ¿qué capacidad protege el derecho al ingreso mínimo vital? Protege la capacidad de empoderarse de sus condiciones materiales para participar en la vida colectiva; tan solo que para que exista vida social o laboral o cultural, previamente ha de haber vida. Necesitamos sus capacidades de indignación, de resistencia, de ensoñación, incluso de pasotismo. Como me decía Costel, cuando se le concedía el ingreso valenciano de inserción, ahora puedo ser caminante con mochila. Ciertamente, Ustedes tienen la responsabilidad de mostrar que se puede recibir el ingreso vital y ser socialmente activos hasta comer del pan con el propio esfuerzo. La misma responsabilidad que tienen los detractores del ingreso, para trabajar decididamente por una sociedad accesible, crear empleo digno, y favorecer la inclusión en una sociedad de iguales.

La hora del mundo pide extender el ingreso básico a toda la población mundial para construir una sociedad sin hambre como un elemento sustantivo en la lucha contra las desigualdades locales y mundiales. Hay riqueza suficiente para hacerlo, se sabe cómo implantarlo, y existen organizaciones mundiales dispuestas a conseguirlo en su lucha contra la pandemia del hambre. «Tal vez -dice el papa Francisco- sea la hora de pensar en un salario universal capaz de garantizar y hacer realidad esa consigna tan humana y cristiana: ningún trabajador sin derechos». Por marcar la hora, Francisco ha sido reducido a la categoría de ciudadano Bergoglio. Pero como asegura la nicaraguense Gioconda Belli, «así fue como proliferaron en el mundo/portadores de sueños./Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías./Nosotros sólo sabemos que los hemos visto/ sabemos que la vida los engendró/para protegerse de la muerte».

Ver publicación: Caminante con mochila

Discutibles pistas de despegue

Publicado en la web Grup del Dissabte [09/07/2020] Ir a la página…

En tiempos de confinamiento, el sistema político y el sistema experto han sido los actores principales de la cohesión a través de medidas impositivas exigidas por la gravedad del virus con corona; la entrada en la nueva o en la vieja normalidad, requiere la incorporación activa de los actores económicos-empresas y sindicatos- como productores de riqueza y de trabajo, y de los actores morales-medios de comunicación, arte, literatura y confesiones religiosas- como creadores de convicciones y responsabilidades.

Del mismo modo que el holocausto unificó la conciencia ética de la humanidad en el siglo XX, la pandemia sanitaria está en condiciones de hacer que la humanidad comparta algunos valores, convicciones y responsabilidades en el siglo XXI.

¿Cómo tiene que recrearse el universo católico para alentar la fe, la esperanza y la caridad en la situación de pos-pandemia? Existen algunas pistas de despegue; Francisco propone un “plan para resucitar”, lo que sólo se entiende desde el supuesto de que algo muerto puede ser vivificado. La diócesis de Valencia ha establecido “disposiciones que concretan las medidas de prevención para la celebración del culto público en los templos de la diócesis” (26-06-20), firmada por el Arzobispo de Valencia. El punto de partida de las disposiciones diocesanas es el fin del Estado de Alarma y el punto de llegada es la denuncia al Constitucional por atentado a la libertad de religiosa y de culto.

Curiosamente en las disposiciones diocesanas, la realidad de la pandemia sanitaria es sustituida por la definición que el Estado hace de ella y una vez suplantada la pandemia por el Estado de Alarma se impone la perspectiva jurídica y se reduce a aplicar las normas sanitarias y a defender la libertad religiosa, supuestamente vulnerada. La pista de despegue es tan estrecha e insuficiente que nos inhabilita para colaborar en la construcción ética de la humanidad.   

Salir del Estado de Alarma no significa, en absoluto, superar la pandemia ni entrar en la normalidad; significa únicamente que se necesitan otras herramientas, además de las jurídica, para la prevención, la incidencia y las consecuencias del virus. Persiste, pues, el riesgo del contagio, pero ya no se afronta a través del confinamiento ni de leyes de excepción sino con la llamada a la responsabilidad individual y colectiva. Sociológicamente asistimos a la trasformación de las amenazas en forma de peligros, a las amenazas en forma de riesgos. Mientras los peligros son amenazas localizadas y concretas, que pueden ser acometidas mediante el confinamiento en viviendas y espacios cerrados, los riesgos están residenciados en las formas de vivir y en las prácticas sociales. Los peligros se combaten con instituciones fuertes -a más peligros más policías, más ejércitos adiestrados, más coerción-; los riesgos, por el contrario, se afrontan con la trasformación de la conciencia moral y de la responsabilidad pública. – a más riesgos más responsabilidad individual, más vigilancia cívica-. Un ejemplo nos ayudará a comprender el alcance de esta trasformación. Cuando los accidentes de tráfico se localizan en una curva peligrosa, la respuesta se le confía a la policía de tráfico al comienzo del lugar peligroso y la Cruz roja a la salida de la curva. Si los accidentes se producen en cualquier lugar, incluso en la línea recta, demandan otro tipo de respuesta ya que el accidente depende de la situación del conductor, de su estado anímico, de sus cansancios, de la conservación de las carreteras, y de la conciencia cívica de los conductores. Esta metamorfosis se observa a diario cuando ante un accidente de tráfico se dice miméticamente “!cómo es posible, si aquí no hay ningún peligro”!.Y mientras tanto los accidentes se multiplican exponencialmente. Este cambio de peligros en riesgos no pide tanto leyes e instituciones fuertes sino actores morales, que sepan popularizar la conciencia cívica y la responsabilidad personal y colectiva.      

El fin del Estado de Alarma significa el final del mando único, del confinamiento obligado, de las policías y de los ejércitos, de las normas autoritarias; y el comienzo de la persuasión, del compromiso cívico, de la responsabilidad personal, de la implicación familiar y vecinal, del arraigo en el territorio. Es la hora, pues, de las agencias morales, de los humanismos y de las espiritualidades.

Por esta razón, considero radicalmente insuficiente la pista de despegue, que se ha establecido en la diócesis valenciana con las disposiciones y discutible el enfoque- El argumento de que finalizado el estado de alarma nadie puede prohibir el culto al aire libre ni las procesiones ignora la existencia incuestionable del riesgo evitable. Más bien el mensaje es otro_! “ya no necesitamos prohibiciones estatales para prohibirnos el culto y las procesiones al aire libre, nos basta saber que, de este modo, colaboraremos en la evitación de riesgos innecesarios y en la promoción de la salud pública como valor!

De los actores morales se espera la ejemplaridad ante el poder destructivo del virus. En lugar de denunciar al Consell, por presunta inconstitucionalidad, al prohibir/desaconsejar el culto y las procesiones al aire libre, deberíamos sentirnos convocados a promover la responsabilidad personal, social y política. Una exhortación eclesiástica debería contribuir a que nuestra vida sea más digna, colaborativa, gozosa, consciente. Su contribución no está en la órbita del derecho, que crea obligaciones exigibles ante la justicia penal, sino en el terreno de la ética, que crea motivaciones y solidaridades libremente elegidas. Si el derecho crea obligaciones, la ética promueve la ejemplaridad. No se conforma con las mínimos de justicia sino que propone los máximos de dignidad. Mientras el derecho hace exigentes ante los otros -con mayor énfasis si se trata de un gobierno de un signo progresista-,  la ejemplaridad nos hace indulgentes y colaborativos. La ejemplaridad no necesita de leyes ni requiere obediencias sino que le basta aspirar al máximo de colaboración pro-salud pública y  defensa de la vida. Los agravios no vienen por considerarse desigualmente tratados con bares y discotecas, sino por no tener suficiente ejemplaridad para contagiar las buenas prácticas.

 

Recrear la justicia

Publicado en la Revista CRESOL 156 junio, agosto, sept 2020. Leer artículo en la revista…

La pandemia ha puesto a prueba las exigencias de justicia y se ja convertido en aprendizaje de prácticas justas. Escribía Julia a su padre Juan de 75 años muerto de Covid-19: “Sigo sin entender cómo te hemos perdido, de manera injusta, cumpliendo lo que se nos pedía desde los centros sanitarios.” “No te vimos, no te acariciamos, no te escuchamos. Nos perdimos perderte” le dice Monserrat al amigo de 36 años. “Tu marcha fue como un desgarro en el pecho, a traición”, dicen de Juan Antonio con sus 51 años.

La justicia desde la retaguardia

En la pandemia, las exigencias de justicia han pasado de ser declaraciones ideales sobre la bondad y la rectitud a través de principios éticos e instituciones perfectamente justas, a ser exigencias mínimas orientadas a mejorar simplemente el comportamiento real de las instituciones y las condiciones en las que se vive y se muere. Los partidos políticos suspenden sus programas de máximos, las organizaciones solidarias se limitan a repartir alimentos, las Iglesias cierran provisionalmente sus templos y la población se contentan con sobrevivir al virus.  La justicia deja de aspirar a una sociedad perfectamente justa para comprometerse por una sociedad simplemente decente. El compromiso con la justicia destronó la imaginación utópica de las vanguardias y se orientó a recoger las victimas en la retaguardia.

¿Qué se ve desde la retaguardia? Se observa que las medida diseñadas para sobrevivir al virus, han estado diseñadas de espaldas a las personas descolgadas de los dinamismos sociales, a las viviendas pequeñas e insalubres, a los habitantes de la calle que no pueden confinarse, a los asentamientos urbanos sin agua ni luz, a los campos de internamiento para refugiados, inmigrantes indocumentados y poblaciones desplazadas. El confinamiento supone que la casa es más segura que la calle, que los ahorros  alcanzan para comprar mascarillas y gel desinfectante; que se puede garantizar el futuro de sus familias sin salir a trabajar cada día.

En este contexto de naufragio colectivo, de la justicia se espera que  garantice los mínimos vitales a través del derecho y de  los bienes públicos. No es justo anteponer los intereses económicos, ni el déficit presupuestario ni las exigencias del mercado de trabajo a la garantía de los mínimos requeridos por una vida digna. Desde el enfoque de la justicia, no se pregunta si habrá dinero para sostener el ingreso mínimo sino cómo se distribuirá el dinero dada la centralidad del derecho a proteger. Garantizar este derecho es prioritario a otras exigencias legítimas. No se comprende que en lugar de celebrar estos mínimo vitales como un despliegue de la caridad política,  suscite en ciertos medios eclesiásticos reproches y reservas, hasta ser considerado una “coartada ideológica” (¡sic!).

Acreedores y deudores  

La justicia de mínimos se ocupa de los efectos inmediatos y pospone las causas que los producen, lo que supone un déficit de justicia. De este modo, la emergencia sanitaria ha enfatizado los efectos visibles del virus y la gestión de las consecuencias mientras ignora la mercantilización y privatización  de los servicios sanitarios, sometidos a la ley de la ganancia; la destrucción de la naturaleza y la falta de seguridad alimentaria; la globalización de la producción, el consumo y la movilidad laboral inducida por el capital. El enfoque de justicia intenta atender los efetos sin descuidar las causas, lo que requiere tiempos largos y resultados sostenidos.

Desde la retaguardia se observa que la pandemia ha creado grandes desigualdades en cuanto a la prevención del contagio, a la extensión de la enfermedad, a las consecuencias individuales y familiares. Se adentró como ejercito vencedor en las residencias de mayores, en los campo de refugiados, en los centros de internamiento de inmigrantes, en los barrios hacinados, en las viviendas precarias, en los trabajos informales, en las personas sin hogar. A los que hayan perdido el empleo, no habrá un trabajo esperándole; quien por carecer de ordenador haya perdido el ritmo educativo, le espera la desigualdad escolar. Las desigualdades aumentan en tiempos de crisis muchos ricos se han hecho más ricos, los pobres han aumentado sólo en Espala en 700. 000 personas, según los datos de Oxfam.

En el enfoque de justicia todos somos deudores. Mientras los acreedores tienden a buscar responsables hacia fuera y ante la muerte en residencias de mayores, las familias culpabilizan a los directores de los centros, éstos a las administraciones autonómicas, y éstas a los gobiernos centrales, el enfoque de justicia no se conforma en ser sólo acreedores, sino que nos declara también deudores  por hacer depositado al padre en un Centro sin vigilancia. 

Vulnerabilidad y vulneradas

“Quedar vencido por el maldito virus. ¡No puede ser! No te has podido ir, aún no, y ¡así no!” le decía un hijo a su padre de 65 años. “Quedar vencido” es el grito de la impotencia “¡Así no!” es el grito de la injusticia. Junto a la vulnerabilidad como un rasgo general y constitutivo del ser humano, frágil y contingente, se ha vivido la experiencia real de ser vulnerado, herido y dañado por una circunstancia históricas. Si la vulnerabilidad requiere amparo y cuidado, el ser vulnerado -herido y dañado-pide justicia reparativa, que interpela a un cierto modelo de crecimiento depredador y de un estilo de vida sin vínculos comunitarios. Si lo primero juzga a Dios -por qué nos hizo tan frágiles y mortales- lo segundo juzga a los seres humanos-por qué hay personas que no merecen ser lloradas cuando pierden el valor para la producción y el consumo-. Al diferencia de otras pandemias, Dios no ha sido juzgado como acusado, sino que el acusado ha sido el actual orden social, político y económico que crea espacios vulnerados por el hacinamiento poblacional, que mercantiliza los servicios públicos, que recluye a personas en centros inhóspitos, que promueve un cierto darwinismo social desatendiendo personas por falta de interés económico, por carga económica o por insignificancia social.

Así lo ha entendido Juan que se considera en deuda y le pide a su padre de 80 años que “perdone a esta sociedad, por haber estado solo los últimos días y no haber podido darte la mano hacia ese viaje final. También perdone a los que, de una manera u otra, decidieron no trasladarte a la UCI del hospital 12 de Octubre y haberte dejado morir en una oscura habitación, así, sin más”.

Consideraciones cordiales en torno a la Carta Pastoral sobre el paro

Publicado en la web del Grup del Dissabte [02/06/2020] Ir a la página…   

El Arzobispo de Valencia vive sinceramente la difícil situación del paro provocada actualmente por la acumulación de tantas y variadas crisis (las cursivas son del texto); sitúa a la diócesis en estado de alerta ante el drama del paro para que nadie robe la dignidad del trabajo, y estimula a la comunidad cristiana a crear empleo entregando indefinidamente la  asignación económica, que le corresponde por su cargo, y colaborando “de verdad en la Campaña de ayuda a tu Iglesia”. A este fin, en su última carta pastoral ( Paraula 3-05-20 pone en vigor la Comisión Diocesana en Valencia por el Empleo y contra el Paro creada a principio del 80 y cesada, sin motivos aparentes, a mediados de los 90. Nace con la pretensión de ser una Comisión “plural y pluridisciplinar”, “crítica e independiente”.

Para ser “crítica e independiente”, la Comisión tendrá que prescindir de la inmensa carga ideológica, que se ha incubado en la Carta Pastoral, y construir un nuevo marco cognitivo y emocional en torno al actual gobierno, a la centralidad del trabajo, al alcance de la renta básica, a la  responsabilidad social y política y  a los pactos democráticos.

Parece que el actual gobierno social-comunista, sospecha el Arzobispo, valora más el interés propio e ideológico y el poder por encima de la justicia” ¿Por qué se llama gobierno social-comunista a quien se identifica como gobierno de progreso? ¿En razón de qué se le asigna tan perversas intenciones si, tan siquiera, ha podido desarrollar su programa por intentar salvar vidas humanas? ¿Alguien entendería que se nombrara la iglesia como “coalición judeo-masónica” a quien quiere ser identificado como Iglesia católica? La forma de denominar prefigura el marco cognitivo y emocional, y predetermina la orientación de la búsqueda. El dislate es de tal tamaño que se siente obligado a pedir perdón sin corregir en absoluto el despropósito: “pido perdón si alguien se ofende, pero es la verdad, dígase lo que se diga” ¿Tan difícil es suponer que, en las distintas áreas del Gobierno, hay personas  comprometidas en el bien común? ¿Acaso no hay auténticos cristianos socialistas, que han convertido la caridad política en su compromiso vital? ¿Dónde situamos al Ministro de Seguridad Social, que ha diseñado el ingreso mínimo vital – que la ultraderecha llama comunista-, que pertenece al Gobierno como independiente? ¿Qué diremos de Unidas Podemos, que por primera vez invoca la autoridad del Papa Francisco en el Parlamento, mientras los supuestos  propietarios de la verdad católica le reducen a ser ciudadano Bergoglio?

Sostiene el Arzobispo que “el objetivo prioritario de la actuación del gobierno: trabajo y trabajo, puestos de trabajo y empleo decente y digno”. Le sobran razones al afirmar la importancia del trabajo para la realización personal y para una sociedad decente.  Pero ignora que, para tener una vida laboral, previamente ha de tener vida. Ninguna espiritualidad, humanismo ni confesión religiosa pone el trabajo por encima de la vida, tan solo el interés económico y los beneficios personales hicieron que se viviera para trabajar en lugar de trabajar para vivir. Ni siquiera los más convencidos economistas ni los empresarios más inteligentes, a quienes corresponde directamente la tarea de crear empleo, han situado el trabajo por encima de la salud.  La llamada cultura de la vida debería agradecer la opción colectiva, propiciada por el Gobierno, las Administraciones públicas y el conjunto de la sociedad, que llevó a anteponer la salud al trabajo. Cuando entramos en la pandemia, el trabajo concedía identidad personal, reconocimiento social y cohesión política; todo en la vida, desde el amor a la imaginación, desde el espacio al tiempo de la vida eran satélites del empleo estable, fijo y permanente. Y de golpe, durante unos meses, hemos experimentado la suspensión del empleo y nos hemos considerado valiosos cuidando a la familia, administrando el hogar, jugando con los hijos, hablando con la pareja, descansando, leyendo y creando música. Y aprendimos a diferenciar lo que Hanna Arendt hizo con tanto acierto: el trabajo, que elabora productos, de las labores que atienden a las necesidades primarias de la vida -comer, beber, vestir, dormir…-y las actividades que crean, trascienden y empiezan algo nuevo. Decir que sólo dignifica el empleo estable y duradero, es condenar a mucha gente a tener que vivir en la indignidad.

El denostado Ingreso Mínimo Vital, que según se lee en la carta “agravaría el problema aunque momentáneamente paliase efectos como el hambre y otras situaciones dramáticas es un ejemplo de la armonización de un derecho subjetivo exigible al Estado, con la accesibilidad exigible a la sociedad y con la implicación personal, exigible a cada individuo. Lo cual evita el reproche que le convierte en una fábrica de vagos, inactivos y dependientes. El diseño del Ingreso mínimo vital intenta evitar esta deriva, y sólo se logrará si las comunidades, empresarios, parroquias trabajan por la accesibilidad y construyen tejido social e inteligencia colectiva. La patología de un derecho no deslegitima su reconocimiento, si así fuera ninguna de las libertades merecería ser conquistadas, ¿acaso se justificaría la libertad de expresión o la libertad de culto si se hace desde sus patologías?  La presunta vagancia no se supera eliminado el ingreso mínimo vital, que es una medida de justicia redistributiva,  sino activando decididamente los derechos y obligaciones a la educación, a la participación social, a la cultura, a la creatividad o al trabajo cívico.

No se puede a la vez estimar la ayuda de alimentos y ropa que hace Caritas y los economatos de las parroquias y los comedores en Colegios diocesanos, y a la vez desestimar la renta básica porque “reclama respuestas y soluciones no sólo paliativas sino soluciones de superación real y eficaz. ¡Qué horizonte de expectativas tan apasionante se abre a las Caritas parroquiales, diocesanas y nacionales cuando la comida, la vivienda y los mínimos vitales se conviertan en derechos exigibles al Estado y puedan ellas ocuparse de crear comunidades de acogida, accesibilidad e inclusión.¡Para afrontar el sufrimiento social se necesita activar la responsabilidad personal, que se cultiva como hábito del corazón en la intimidad personal; la responsabilidad comunitaria, que se residencia en la convivencia diaria. Y la responsabilidad política, que se sustancia en derechos y obligaciones exigibles a los poderes públicos. Tras la experiencia traumática de la pandemia, la población ha logrado un amplio consenso sobre la necesidad de articular las tres responsabilidades para revertir el sufrimiento evitable.

Entiende el Arzobispo que “España camina a la ruina” y poseemos según él  “el récord histórico del paro, que amenaza con aumentar, y más después de los pactos oscuros que dañan incluso la democracia reconquistada con tantos esfuerzos” Historiadores y economistas saben que las crisis del capitalismo, que expulsan periódicamente  al desempleo a grandes capas de población, son cíclicas. Basta observar que cuando se creó la Comisión  a principios de los ochenta, el paro con el Gobierno de Felipe González   alcanzaba el 23 % de la población -cerca de los cuatro millones de parados-, y alcanzó su máximo histórico con cerca de 7 millones de parados 24% en 2013 con el gobierno de Mariano Rajoy. Y hoy alcanzaremos el 20% de desempleo  con un gobierno de izquierdas. En consecuencia ni alcanzamos el record de parados  ni se puede atribuir el desempleo al color político de los gobiernos, ya que tiene un componente estructural y un factor coyuntural a causa de la pandemia sanitaria. ¿Qué pactos pueden dañar la democracia? ¿Acaso pueden ser oscuros los pactos y alianzas entre partidos legítimamente elegidos por la población? No le faltará trabajo a la Comisión si pretende sacar a luz los verdaderos daños a la democracia que se tejen por las élites económicas, en los despachos conspiradores y desde ciertas agencias de prensa. Los pactos y alianzas entre los representantes democráticamente elegidos no dañan la democracia, sino que la fortalecen.

El sufrimiento social, tan abismal y desproporcionado, merecía una exhortación más razonable y evangélica. Incluso llego a pensar que estaría más en la línea del Papa Francisco que en lugar de hacer Comisiones con adeptos, los cristianos  se comprometieran en todos los Foros sociales, económicos, políticos, sindicales, empresariales, educativos y culturales para, junto a ellos, delante y detrás, como propone el Arzobispo “aportar caminos y soluciones y superarlo y vencerlo, en la medida de lo posible, al menos aminorarlo en número y en sus graves consecuencias, todos juntos y colaborando todos.”

Supervivientes de la crisis

Publicado en Levante [29/04/2020]. Ir al artículo…

La protección individual, la seguridad colectiva, la cohesión social y la identidad personal se han vinculado, en la sociedad moderna, al trabajo como puerta de entrada a la subsistencia y a los bienes públicos, como cemento que cohesiona, y como factor que otorga reconocimiento social y ciudadanía política. No sólo se trabaja para obtener un ingreso sino para realizarse humanamente, ser reconocido socialmente y ejercer políticamente los derechos de ciudadanía. En la experiencia de la Fundación Novaterra, intentando incorporar a personas en situación de vulnerabilidad a una sociedad inclusiva a través de la actividad laboral, experimentamos a diario que no tener trabajo o perderlo, es sentir la vida dañada, carecer de significación social y perder un lugar en el mundo.

Las dos grandes crisis del siglo XXI, la financiera y la sanitaria, han golpeado decididamente el mundo laboral de modo que empresarios y empleados, productores y consumidores, jubilados y aprendices sufren un trauma colectivo con consecuencias inéditas. Al mismo tiempo ha evidenciado una «clase inútil» permanentemente desempleada (Yuval Harari), ha descartado a personas de los dinamismos socio-culturales (papa Francisco), ha producido vidas y cuerpos dañados (Judith Butler) y ha fabricado una reserva de lumpen desprotegido (Slavoj ZiZek); los excluidos invisibles que escapan, como en el pasado, a las estadísticas médicas y no médicas (Pérez Casado). En todos los casos, se señala el fin de un sistema socio-económico, político y cultural, pero mientras los primeros muestran capacidad suficiente de asumir el desafío, los últimos se sienten supervivientes de un naufragio en búsqueda, aunque sólo sea, de un resto de madera.

La crisis financiera-económica del 2008 expulsó del mundo laboral a un gran número de poblaciones, cerró la entrada a personas frágiles y profundizó la brecha de las desigualdades, que llevaron a unos pocos a enriquecerse sin límites y a otros muchos a quedar definitivamente fuera del sistema. Atrás quedaron las preocupaciones de los últimos años sobre la reducción de la jornada laboral, el reparto del trabajo, el contrato estable y definitivo, la entrada en el mundo digital y la automatización. Vimos multiplicarse la iniquidad, el adelgazamiento del espacio público, los recortes presupuestarios, los ajustes de personal y el precariado como forma ordinaria de relación laboral. Con los descartados y desde ellos se desplegaron iniciativas formales e informales, alternativas de economía solidaria, enclaves auto-gestionarios, medidas de emprendeduría, aulas informáticas, cursos y talleres para favorecer la competitividad de las poblaciones marginadas, entre otras alternativas.

Y llegó el virus con corona a golpear decididamente la forma de trabajar, estudiar, producir, comprar, vender e invertir. La pandemia sometió el mundo de la producción, de la economía y del consumo al apremio básico de la salud. Nadie imaginó que un virus podía desertizar las escuelas y los bares, vaciar los lugares de trabajo y los transportes, tambalear empleadores y empleados, y sustraerles lo último a los que poco tienen. Y convirtió las casas, a veces hacinadas, en refugio; y las familias, a veces inexistentes, en fortalezas, mientras se estrangulaban los ingresos de repartidores, camareras de hotel, empleadas de hogar, inmigrantes sin papeles, personas sin techo y trabajadores informales. Unos sectores laborales que no pueden acogerse a las medidas de amortiguación del impacto, al tiempo que crece el muro infranqueable para personas con dificultades objetivas y subjetivas de inclusión en el trabajo. Son supervivientes de las dos crisis: económica y sanitaria.

En tiempo de confinamiento aprendemos que, si no hay salud para los últimos, no habrá salud ni bienestar para nadie. ¿Para qué acumular riqueza, si el virus de tu chofer o el de tu conserje o el de tu fontanero, te puede arrebatar tu vida? De nada sirve salvar vidas si no se cuidan las de quienes nunca las tuvieron protegidas. En esta emergencia, estamos obligados a una profunda revisión del modelo económico, a reinventarnos culturalmente, recrear el espacio urbano y redimensionar el trabajo para que nadie quede fuera. De emprendedores, como nos definió la crisis económica, pasaremos a ser inventores; de acreedores de derechos a deudores de responsabilidades; de receptores de prestaciones a productores de servicios; de fabricantes de lo superfluo a productores de lo necesario; del «cada uno a lo suyo» a la construcción del «nosotros».

Menos el secretario general de la Conferencia Episcopal, todos hemos comprendido que es muy urgente garantizar el ingreso básico universal pero tan necesario como lo es el acceso a la actividad laboral. Lo primero es un derecho exigible a los gobiernos democráticos como el derecho de ciudadanía y el despliegue de las políticas redistributivas; la accesibilidad, por el contrario, apremia por igual a las políticas públicas y a las iniciativas sociales, a los individuos y a las familias, a las empresas y a las organizaciones solidarias, a las instituciones laicas y a las confesiones religiosas. Esta es, pues, una tarea colectiva.

 

Desde la Fundación Novaterra somos plenamente conscientes de este reto en procesos de inclusión, mediante nuestros «Viajes a la Dignidad»; y la promoción de empresas sociales, que son potentes herramientas a las que debemos incorporar imaginación para la innovación, e inteligencia y coraje para su implantación. Del mismo modo que las instituciones sanitarias ante la pandemia han requerido la implicación ciudadana, de las organizaciones solidarias y de la sociedad civil, es la hora de crear sólidas e imaginativas sinergias entre lo público y lo social para asumir el imperativo laboral, detectar a los invisibles y abrir posibilidades inéditas a los que esperan una nueva oportunidad.

TIEMPO DE APRENDIZAJES

[Publicado en Revista CRESOL] 15 de marzo 2020.

El cambio de época, que proclama el fin de la modernidad, de las ideologías, del crecimiento, del agua, del aire limpio, así como la emergencia de un mundo único e interconectado, ha encontrado en la enfermedad del CONVID-19 su drama y escenario. La representación se precipita cuando un hombre devora un murciélago a veinte mil millas de distancia y se activa un virus, que sitúa a la humanidad en coma inducido. Entra en escena no sólo con insospechados efectos sociales, políticos y económicos sino con el apremio de escribir un nuevo guion, con nuevos actores, valores y prácticas. El coma inducido suspende el tiempo de la cura; confina el espacio, minimiza las constantes vitales y suspende la realidad cotidiana. Se espera del coma inducido recuperar los cuerpos dañados y las vidas heridas, producir condiciones saludables de vida y proyectar un futuro con menos riesgos. Se confía que al terminar el confinamiento se dejen ir muchas cosas, se potencien otras formas de convivencia, y se creen alternativas viables ¿Qué aportación puede hacer el cristianismo en cuanto memoria, comunión y profecía?

Memoria peligrosa

Desde sus orígenes, el cristianismo ha desarrollado el potencial de la memoria. Desconfió de quienes venden optimismo a fuerza de negar el poder de la realidad “Saldremos de esta” es su mantra.; la humanidad superará esta pesadilla por la fuerza de las cosas, la coerción y la diciplina social.  Igualmente desconfía de quienes postulan la liberación de la pandemia mediante la destrucción apocalíptica de todo lo conseguido y la trasgresión del sistema. “Cuanto antes enfermemos todos mejor”, es su mantra. Ambas propuestas ignoran el sufrimiento y el coste en vidas y muertes. Ni los optimistas ni los desesperanzados son portadores de sanación, sino aquellos que hermana la densidad de la tragedia con la responsabilidad personal, colectiva e institucional; la forzosidad de la naturaleza con la responsabilidad política. Sus portadores son los ciudadanos que se empoderan de sus riesgos, las víctimas que ayudan a las víctimas, los voluntarios que acompañan a personas vulnerables, los políticos que anteponen el interés general, la sociedad civil solidaria y los profesionales de la salud, que con rigor y coraje, actúan de vanguardia en la lucha contra la enfermedad.

Asimismo, hay una memoria que advierte que limitar las libertades personales, los derechos colectivos, las conquistas sociales y la soberanía de los pueblos, nunca dio el resultado esperado, sino es para reforzarlas y potenciarlas.  En nombre de la emergencia y del Estado de alarma no debe enquistarse las medidas provisionales, como ha sucedido con la crisis de los refugiados que andan encapsulados en las puertas de Europa; con las crisis ecológicas, que se han reducido a crisis climática , con las crisis financieras cuyas medidas han reforzado el capitalismo realmente existente.

Comunidad confinada 

La crisis actual es el aprendizaje de una comunidad global, que se descubre frágil y vulnerable ante algo real que afecta a todos; se sostiene sobre tres ejes: la responsabilidad personal, que confía en el ciudadano libre, autónomo y racional, practica la solidaridad con los débiles, y cultiva los hábitos del corazón; una comunión que aplaza los abrazos pero no renuncia a la sonrisa, y le basta mira a los ojos para indicar que tu suerte me importa. El corazón no se toca sólo con las manos, se crece también en distancias cortas y largas. La responsabilidad colectiva, que amplía la mirada de uno con la mirada del otro y donde no alcanza mi brazo lo hace el tuyo; no perdería nada el Estado de alarma si atendiera el llamado de quienes en lugar de dirigirse al ciudadano abstracto y sin historia, lo convocara con sus raíces, sus tradiciones, sus identidades, sus territorios. Y la responsabilidad institucional que se despliega en leyes, obligaciones y recursos públicos; ganaríamos todos si llegamos a considerar el Estado como el escudo protector de los más vulnerables.

El mayor aprendizaje de esta crisis será la conciencia colectiva de que sólo un “nosotros” interdependiente a escala planetaria estará en condiciones de responder ética y políticamente a los desafíos del mundo global. La inmunidad no es la autoconservación individual sino la vinculación comunitaria en un mundo compartido. El espacio del nosotros se nos ofrece hoy como un refugio y una trinchera. En él no somos simples espectadores sino co-implicados. El virus no está frente a nosotros, sino en nosotros. La lógica inmunitaria impide desistir de la culpa ni transferirla a terceros, como sucede cada vez que los europeos culpan a los chinos, los españoles a los italianos, los ayuntamientos a las autonomias, estos a los gobiernos nacionales para acabar inculpando a Europa.

Futuro cautelado  

Esta epidemia valora simultáneamente el poder de la intimidad y el poder de la conexión. Recordaba mi amigo José Luis Villacañas, en Levante que el poder de la intimidad, inducida por la necesidad de quedarse en casa, podría fácilmente sugerirnos que estamos cansados de no saber adónde vamos de verdad, de carecer de un fin, de acumular Capital, acciones, méritos, poder, influencia, reconocimiento, tensiones. Al ponernos en cuarentena y sobrevivir en soledad algunas semanas podremos descubrir que  la felicidad adulta y madura  no es acumular, sino gastar la riqueza acumulada en el crecimiento personal y en objetivos sociales.

Por su parte, el poder de la conexión enseña que no se construye el “nosotros” sobre particularismos, populismos y transhumanismo. La emergencia del COVID-19 ha sacudido los dos mayores símbolos de la globalización: la aglomeración y la movilidad. El virus se incubó en una megápolis, se traslada preferentemente por concentraciones de personas y se vence aislándose en casa. Los desplazamiento, incesantes, masivos y rápidos, como epicentro de la globalización, ha sido igualmente cuestionados  “como si se tratara de un puñetazo sobre la mesa que derrumba un castillo de naipes”.  Las aglomeraciones y las agitaciones muestran que no solo son peligrosas sino también insostenibles. Y en su lugar valoramos la adecuada distancia y la reclusión en casa. Y como toda revolución tecnológica se acompaña de un cambio cultural nace el espacio digital que no conoce la aglomeración física ni requiere movilidad. Hay proximidad sin lugar, como muestra el teletrabajo, las conferencias mundiales sin estar en el aula, el cirujano que interviene con sus manos sin estar en el quirófano, el Papa que imparte una bendición sin asomarse a la ventana, los fieles que asisten a la eucaristía a través de una pantalla.

El compromiso común incorpora agentes formales e informales, religiosos y seculares, creyentes y ateos, comunidades e instituciones. De modo que ha mostrado mayor calidad cívica el Presidente de la Conferencia Episcopal Española al felicitar al Gobierno por tomar medidas impopulares, que el Presidente de Gobierno al silenciar a la Iglesia y a las confesiones religiosas en su largo memorial de agradecimientos.

Recrear el potencial de la esperanza que lleva ‘crespones negros’ por las vidas dañadas por la pandemia.

En Religion Digital 10/04/2020.

«La actual pandemia sanitaria es el primer escenario mundial y universal en el que se pone a prueba el alcance de una Iglesia en salida, se acredita socialmente, se convalida eclesiásticamente y se legitima en un espacio global que afecta a toda la humanidad»

«La pandemia revela la esencial e histórica voluntad de vida, verdad, bondad y justicia, al tiempo que despliega capacidades inéditas en el sentir solidario, vivir saludable y actuar responsable».

«Las grandes batallas de la humanidad hoy no son la secularización social, ni la laicidad política, ni el relativismo cultural, que fueron prioritarios en otras épocas» Leer artículo completo…

Más artículos en Periódico Levante…

17/12/2019- Elogio del Migrante
23/03/2019- Desigualdad y populismo
15/06/2018- Voces desde la otra orilla
04/04/2018- A vueltas con el ADN de Jesucristo
23/03/2017- La sinrazón de un impostor
06/09/2013- Ximo Garcia Roca y la esperanza revolucionaria
31/10/2012- Cierre del CM La Coma
06/12/2011- Voluntarios a prueba de crisis

Últimos libros

Turbulencias, mudanzas, equipajes. Rutas no navegadas. Atrio, Valencia 2017.

Este es nuevo libro de Joaquín García Roca. Se recopilaron en él diversas entrevistas y tres antologías de artículos breves, publicados todos ellos en estos últimos diez años. El libro tenía inicialmente un carácter privado, dedicado por el autor A los amigos y amigas, que a lo largo de los 50 años, llegaron justo a tiempo.

Cristianismo. Nuevos horizontes. Viejas fronteras. Diálogo, Valencia, 2016.

 

Serían muchas las frases con las que presentar este nuevo libro de Joaquín García Roca. Entre otras, me parece muy sugerente esta: “En donde solo se ven problemas, hay que ver posibilidades” (p. 25).

Estas páginas de Cristianismo. Nuevos horizontes, viejas fronteras están escritas para situar adecuadamente el cristianismo en el mundo de hoy, a la altura de estos tiempos. En este sentido, ninguna novedad, pues han sido muchos los intentos parecidos a lo largo de los últimos decenios. De ahí que la calidad de esos intentos dependa, sobre todo, de la manera concreta de llevarlos a cabo. Y hay que decir que García Roca lo hace bien, muy bien (cosa nada rara en él)…. Leer recensión completa…

Ver presentación del libro.

Última Conferencia

  • 29 de enero 2020: Instituto Pastoral Madrid, “La fe perpleja ante la cultura actual”. Compromiso ante la realidad social y eclesial hoy. Ver más…

Ellos somos nosotros.

Nov. 2014. Ellos somos nosotros. Una mirada evangélica a nuestra sociedad plural. Luces para nuestro tiempo. Conversaciones de San Esteban, Salamanca. Ver video…

Escuela de Verano. Cáritas

03 de julio de 2013.

Escuela de Caridad 2013 – Cáritas Ponencia: «Fortalecer la esperanza en tiempos revueltos». Ver vídeo de la conferencia…
 
 

Entrevista en El País.

26 mayo 2013. Con motivo de la publicación del libro Brújulas de lo Social. Voces para un futuro solidario. Leer entrevista…

Profesores Jubilados de la UV.

29 de mayo de 2012. Conferencia en la Asociación de profesores jubilados de la Universidad de Valencia. Leer conferencia…

Derechos Humanos

06 de septiembre de 2012 .

Participa en El IV COLOQUIO INTERAMERICANO SOBRE EDUCACIÓN EN DERECHOS HUMANOS , organizado por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH),Chile, junto a la Universidad Nacional de Quilmes, Argentina, tiene como propósito intercambiar propuestas pedagógicas para la enseñanza de los derechos humanos en todos los niveles educativos, tanto de educación formal como no formal, para debatir sobre el tipo de prácticas educativas que se requieren para hacer posible la construcción y el fortalecimiento de una cultura basada en la promoción, reconocimiento y respeto a los derechos humanos.

Este espacio convoca a educadores/as populares, monitores/as, profesionales de diversos campos disciplinarios de las ciencias sociales, académicos/as, colectivos artísticos y culturales, organizaciones de la sociedad civil y profesores/as. De 151 experiencias postulantes, se presentarán 46, pertenecientes a diversos países de la región, entre ellos, Brasil, Argentina, Costa Rica, Venezuela y Chile. Estas experiencias recogen aprendizajes desde diversos ámbitos de la educación en derechos humanos como por ejemplo, educación en contextos escolares, investigación y extensión universitaria, educación en contextos de cárcel, expresiones artísticas y culturales, educación para la diversidad étnica y sexual y educación para la ciudadanía activa con sectores históricamente discriminados como mujeres, niñas, niños y jóvenes.

Ver Esquema de la Conferencia…

Jornadas ACIT

Del 03 al 07 de agosto de 2012. Participa en las Jornadas de Convivencia y Cultura de ACIT, en Lisboa, Portugal.

Este año nos centraremos en la persona de Jesús de Nazaret, a través de tres accesos. Una aproximación tendrá carácter cristológico, a través de dos mañanas que orientaré yo mismo a) Jesus de Nazaret, Coraje de humanidad b) Jesús de Nazaret Aventura de Dios. Como es costumbre, cada una de las conferencias se acompañará de diálogo en grupos y de asamblea general. Leer más…

Rostros de la pobreza.

09 de julio de 2012. Desarrolla la conferencia «Rostros de la Pobreza». En la Escuela de Verano de Cáritas Diocesanas.

Desde el 1 al 8 de julio más de 400 alumnos de toda la Confederación de Cáritas Diocesanas, participan en la Escuela 2012, sobre la que su coordinador, el responsable de Formación de Cáritas Española, Francisco Prat, explica que “después de veinte años, si uno mira hacia atrás, se da cuenta de que hemos cambiado muchos modos, pero la esencia de lo que somos y hacemos no ha variado casi nada”. Y es que “nuestra pasión por el ejercicio de la caridad y por la lucha por la justicia se ha ido plasmando, año a año, Escuela tras Escuela, en lugares de encuentro, aprendizaje y reflexión compartida”. Leer Noticia…

Ver Esquema de la Conferencia…

 

Los rostros actuales de la pobreza.

02 de junio 2012. Artículo en EL PAÍS.

La crisis financiera y económica, que golpea a amplias capas de la población, junto a una gestión política que secuestra los derechos sociales, y al cambio cultural que debilita las estructuras colectivas ha transformado las formas de la pobreza como resultado de las profundas desigualdades sociales, del ocaso de los servicios públicos y la ruptura de los vínculos sociales.

Si antes los pobres confiaban en superar a futuro las privaciones, ahora se sienten sometidos al azar o al destino, y sus decisiones quedan fuera de su dominio. Las pobrezas actuales se han aliado con la impotencia colectiva como marionetas en manos de grandes poderes anónimos.

Leer más…

 El Arte de cuidar

25 de Mayo en Zaragoza, Joaquín García Roca pronuncia la conferencia:

<<Identidad y espiritualidad para instituciones solidarias>> en LARES, la Federación de Residencias y Servicios de atención a los Mayores, -Sector Solidario- que organizaba su X Congreso «El Arte de cuidar», que se celebrará en Zaragoza los días, 23, 24 y 25 de mayo de 2012.

Leer Conferencia

Recrear la Solidaridad.

28 de mayo de 2012. Pronuncia la conferencia: <<Recrear la solidaridad>> en La Universidad de Valencia (La Nau). Organizada por la Asociación de Profesores Jubilados de la Universitat de València (APRJUV).

Leer Conferencia

El sur existe.

11 de Mayo de 2012, pronuncia la conferencia: <<El Sur sigue existiendo>>, en la Asociación Amanecer Solidario ASOL.

Hoy nos hemos convocado bajo el lema “El sur sigue existiendo” para significar ya no el efecto del colonialismo sino el resultado de la mundialización selectiva que quiere respirar con un único pulmón. El sur sigue existiendo significa la necesidad de ocuparse de otro modo ya que no existe al modo como existía anteriormente. Qué significa este paso del colonialismo a la mundialización?

Economía, ciudadanía y solidaridad.

El día 8 de mayo 2012 participa en las Jornadas sobre Jornadas sobre emprendimiento social, en Valencia. Con la conferencia: Economía, ciudadanía y solidaridad

<<Recrear la cohesión social. Desplegar capacidades. Activar la conectividad. Producir servicios a las personas>>.  Ver Esquema de la Conferencia…

Cambios Sociales

El día 14 de abril 2012 pronuncia la conferencia: Cambio de época. Retos y oportunidades para la iglesia y la vida religiosa.

<<… los cambios que producen un mundo único, interconectado e interrelacionado (…) Lo que afecta al modo de vivir juntos y a las formas de enfrentarse a las amenazas que golpea la existencia humana. Y finalmente, comprender de qué modo la organización social está creando nuevas vulnerabilidades, exclusiones y marginalidades. Las tres mutaciones constituyen el horizonte que ofrece nuevas oportunidades al mundo educativo. Ver Esquema de la Conferencia…

Voluntariado Hospitalario

El dia 26 de Marzo 2012 pronuncia la conferencia: <<El voluntariado hospitalario>>, en Encuentro Formativo Interprovincial de Voluntariado, celebrado en Zaragoza. En él han participado 90 personas (voluntarios, trabajadores y hermanos), que desempeñan su labor en los 16 hospitales que la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios (OHSJD) tiene en toda España. Leer Noticia…

<<Entre el mundo de la salud y el mundo del voluntariado ha habido siempre una radical complicidad de suerte que las principales prácticas y discursos sobre la acción gratuita y la importancia de la donación se han producido cuando ambos mundos se han acercado>>.

Ver Esquema de la Conferencia…

Derechos Sociales.

El día 23 de Marzo 2012 pronuncia la conferencia:

<<Construyendo los derechos sociales y políticos con manos de barro», en el Foro de Vitoria.

Ver triptico…

¿Cuáles serían las cuestiones más importantes en el candente panorama actual? ¿Y cuál debería ser nuestra actitud ante sus desafíos? En el Foro se plantearon estas preguntas a relevantes personas-guía, para sumar sus perspectivas y lograr una visión de conjunto de esta realidad que «nos arde».

¿Y para qué? Pues, al menos, para no quedarnos «quemados» y pasmados, y sí, en cambio, seguir recorriendo caminos que se abran a la esperanza.

Ver Esquema de la Conferencia…

Actitudes cristianas ante la crisis

El día 12 de Marzo 2012 pronuncia conferencia: «Actitudes cristianas ante la crisis», en el Colegio del Pilar, Marianistas en Madrid.

Voluntad de verdad:

<<La función profética; la perversión del lenguaje; naturalización de la crisis y percepción de las víctimas. Coraje cívico: Reinicio del sistema; la acción necesaria; la injusticia evitable y propuestas de sentido. Poder de sanación: Recrear la racionalidad ante el mito del mercado; las exequias del individuo, el universo de medios y el mito del crecimiento. Centinela de la noche: Acompañar el cambio de época; el pragmatismo, la inercia y el realismo; la voz, la disidencia y la ruptura; el abajamiento por amor>>.

Leer más…

Acción socio-educativa

El día 2 de Marzo 2012 pronuncia la conferencia: “La acción socio-educativa ante los retos actuales”, a los trabajadores en recursos sociales sobre el Educador.

<<Recrear el lugar socio-educativo. Reinventar el sujeto de lo socio-educativo. Redescubrir el tiempo de lo socio-educativo. Rehacer la escala de lo socio-educativo. Redescubrir la índole de las prestaciones>>.

Leer más…

Voluntariado de las personas mayores.

   El día 25 de febrero 2012 pronuncia una conferencia sobre el voluntariado de las personas mayores en la Residencia de Hijas de la Caridad en Valencia.

<<Cada uno de nosotros, cada asociación, cada organización  tiene una luz propia.  No hay dos fuegos iguales, nos necesitamos con nuestras   luces y nuestras sombras, con nuestras capacidades y nuestros olvidos, con nuestras memorias y nuestros proyectos, con nuestras edades. Cada uno de los voluntariados produce un pequeño hilo, un fragmento de esperanza, un fueguito pero si se juntan y se cruzan nace un hermoso tapiz, un incendio de solidaridad, un racimo de humanidad>>.

Leer más…

Criminilización de la pobreza

El 18 y 19 de febrero se realizó en Madrid el Encuentro de presencia entre los pobres. Joaquín García Roca profundizó en “La criminalización de la pobreza” como diagnóstico y “Centinelas, qué veis en la noche” como pronóstico y propuesta

<<La pobreza ha dejado de ser un asunto primariamente monetario para convertirse en un problema relacional que apunta hacia las desigualdades, un asunto de accesibilidad que muestra las dificultades que una determinada sociedad despliega con personas y grupos, y una ruptura de vínculos sociales que quiebra las redes de interdependencia>>.  Leer más…

Vivienda Solidaria

El día 11 de febrero 2012 participa en el II Encuentro Estatal de Programas de Viviendas para Jóvenes Solidarios/as . Con la conferencia: Responsabilidad Social de las Universidades.

Un centenar de personas, entre residentes de la Flora Tristán y participantes de otros programas de viviendas solidarias procedentes de Castellón, Alicante, Valencia, Bilbao y Madrid, participaron en este encuentro que recorrió la formación teórica, el intercambio formal e informal de experiencias, la convivencia y la interculturalidad, el conocimiento del Polígono Sur y de Sevilla, la intervención social y las buenas prácticas, las intervenciones y visiones sobre minorías étnicas y la participación. Leer más… 

Jóvenes en la era de las migraciones.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO.

Ximo García Roca habla sobre el futuro del proyecto en la presentación del libro:

<<García Roca, J.; Torregrosa Sarrión, R. Jóvenes en la era de las migraciones. Una experiencia de liderazgos comunitarios. Khaf, Madrid>>

El libro presenta una experiencia educativa con universitarios de países en vías de desarrollo. Estudiantes salvadoreños, nicaragüenses, ecuatorianos, colombianos y otros que reciben becas para realizar estudios universitarios y vivir en residencias con el compromiso de compatibilizar sus estudios con trabajo social en sus comunidades de origen. De la ya lejana residencia del barrio de La Coma (Valencia), han nacido hijuelas en el Salvador, Nicaragua, En Ecuador y Colombia.  Ver vídeo…

[El libro ha sido galardonado con el Premio Manuel Castillo de Estudios e investigación 2011]

Leer Noticia de la Editorial Khaf …

Leer Noticia de La Coordinadora Valenciana d’ONGD

Entrevista. Revista Éxodo

No. 112 (en. -feb) 2012.

Cuando se leen los trabajos de Joaquín García Roca se percibe inmediatamente que este hombre no es alguien que se haya dedicado al cultivo de la sociología académica, ni tampoco un teólogo al uso. Es un reconocido sociólogo, un gran teólogo y conocedor del mundo filosófico.

No en vano tiene un doctorado en cada una de esas disciplinas. Investigador inquieto e incansable, tiene una curiosidad científica infinita pero que él siempre ha filtrado a través de su experiencia vital y su compromiso social, por eso sus temas de estudio y de trabajo han estado siempre relacionados con la solidaridad, las migraciones, la educación, el bienestar social y, también, cómo no (y este es su último trabajo, por cierto, premiado), la Espiritualidad para voluntarios.

Es de esas personas que infunden respeto y a las que uno les concede sin ningún reparo la autoridad. No por su lejanía y formalidad sino justo por lo contrario: por su conocimiento de los problemas, su rigor analítico y su competencia, su cercanía y su cordialidad. Pensamos en él, como en tantas otras ocasiones, a la hora de pulsar algunos aspectos del complejo problema de Europa en nuestra entrevista.

Leer la entrevista…

 La condición migratoria.

El día 6 de febrero 2012 pronuncia una conferencia en el Master sobre Inmigraciones y Codesarrollo, sobre La condición migratoria.

<<La especie humana ha sido desde sus orígenes una especie migratoria, la más migratoria de todas las especies vivientes ya que dispone de una extraordinaria capacidad para desplazarse y adaptarse a los más diversos ecosistemas>>. Leer más…

 Saber de amigos.

En esta página (Ver enlace) Fernando Vidal cometa: <<…quiero refleja el entorno de intelectuales amigos a los que me siento especialmente vinculado, que han formado el 99% de lo bueno que pienso y a los que admiro hondamente. Quiero compartir con vosotros parte de lo que son y significan y, a los pocos que no les conozcáis todavía, animaros a conocer su vida y obra>>.

Últimos